El avión con destino a San Diego con los pandas Sergio y Chaps llegó a su destino sin percances o contratiempos. A las 11am ya estábamos listos en una camioneta Ford Explorer color plata (y con mucho espacio para las maletas) con destino a Big Bear.
A una hr y media de camino nos topamos con un pedacito de cielo californiano, las hamburguesas In & Out, favoritas de la Little Miss Panda y nunca antes saboreadas por Chaps. El camino estuvo sin contratiempos, Chaps venía dormido. Llegamos a San Bernardino National Park, un camino lleno de curvas, de doble sentido y fuimos subiendo varios pies de altura. Nuestro tiempo estimado de llegada al hotel en Big Bear Lake era a las 3pm. Estábamos haciendo el check in a las 3:10pm. Right on schedule. El hotel, Marina Resort, está simpático, dado que la oferta hotelera de Big Bear no es la mejor. El cuarto es pequeño pero no necesitamos más. Tenemos balcón con vista al lago y las camas están muy pachoncitas.
Dejamos las maletas y salimos a explorar Big Bear. Fuimos al Village donde hay tienditas curiosas, restaurantes y cafecitos. Nos metimos a una pizzeria y pedimos una mediana de pepperoni. Saliendo pasamos a Leroy’s Shop donde vende y rentan artículos para esquiar. Yo renté unos pantalones para la nieve y el Chaps compró unos goggles.
Regresamos a cambiarnos y a prepararnos para ir a jugar a la nieve. Fuimos al Alpine Slide y 15 dolares después ya estábamos montados en una llanta y aventándonos de unas resbaladillas de nieve. La primera vez nos echamos en trenecito y fue de lo más divertido. Y así estuvimos un par de horas, probando diferentes maneras de echarnos (de frente, de espaldas, en circulito, en la resbaladilla más curveada, etc.). El Chaps salió volando varias veces, perdiendo la llanta en el camino. Fue muy cómico. Y nos sirvió de pequeño entrenamiento para ver si la ropa para nieve nos serviría mañana. La prueba fue superada.
Para las 8:30pm llegaron mis amigos, Ana y Luis, a Big Bear (ellos viven cerca de LA). Fuimos al hotel nuevamente a cambiarnos y fuimos a cenar al Denny’s. Después de varios platillos, hartas tazas de café y plática amena, decidimos ir a dormir porque mañana hay que madrugar para nuestros pininos en la esquiada.
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